
Como directora de Evolution Clinic, siempre he sentido una gran responsabilidad a la hora de recomendar programas y tratamientos. Muchas personas confían en mí y en mi equipo para tomar decisiones estéticas y, si algo tenía claro desde que introduje la medicina en nuestra carta de servicios estéticos, es que no quería hablar de ella solo desde la teoría.
Por eso, en cuanto me reincorporé a la rutina tras mi embarazo, decidí probar el bótox con la convicción de ofrecer a mis clientes una opinión basada en la experiencia real.
Lo cierto es que hacía varios meses que notaba las arrugas de expresión en mi frente más marcadas de lo que me gustaría; en el espejo, me veía una imagen algo “tristona” que no coincidía con cómo me sentía yo por dentro realmente. El tratamiento con toxina botulínica era el ideal para suavizar esas líneas y recuperar rápidamente una expresión más fresca.
Como la mayoría de nuestros clientes de medicina estética, tenía ciertos miedos previos. ¿Y si acababa por restarme naturalidad? ¿Y si me dejaba el rostro “congelado”? Al fin y al cabo, se trata de una toxina, y eso impone respeto. Sin embargo, mi experiencia en el ámbito sanitario me recordaba que el bótox lleva años utilizándose en la medicina general con plena seguridad (no solo en estética), y además, confío plenamente en nuestra experta, la Dra. Lorena Martín Galán, porque realiza siempre un espléndido trabajo. Estaba en las mejores manos.

El proceso en sí fue muy sencillo. Antes del tratamiento, Lorena se tomó el tiempo de explicarme paso a paso lo que íbamos a hacer y resolvió una a una todas mis dudas. Durante la sesión sentí apenas pequeñas molestias, totalmente llevaderas, y después solo una leve sensibilidad que desapareció en pocas horas. Y esa era otra creencia errónea que yo tenía: aunque tanto la doctora como mis clientes me aseguraban que no dolía, yo en el fondo pensaba que el dolor es algo muy subjetivo y que tal vez en mi caso no se iba a cumplir.. pero para nada. Te aseguro que, aplicado por una excelente profesional como la Dra. Martín, el bótox es seguro, sutil y apenas molesto.
Unos días después mi frente se veía más relajada, mi mirada más abierta y mi expresión más fresca y rejuvenecida. Y lo más importante: no perdí mi esencia. Nadie diría que me he hecho bótox si yo no lo cuento, y eso para mí es la mejor prueba del resultado natural y respetuoso con la identidad de cada persona.
Estos cambios no solo mejoraron mi aspecto, a la vez le dieron un impulso a mi autoestima… un pelín maltrecha por todos los cambios físicos derivados de la gestación. Verme radiante me aportó seguridad y confianza, además de la tranquilidad de estar previniendo el envejecimiento del tercio superior de mi rostro.
Te lo recomiendo al 100% si, como yo, notas que las arrugas de la frente o las patas de gallo empiezan a intensificarse y quieres suavizarlas de la manera más natural posible. Rejuvenecer pero sin cambiar quién eres. Eso sí, no recomendaría nunca el bótox a personas muy jóvenes ni a aquellas con expectativas poco realistas…
Y si deseas dar un paso más, te invito a disfrutar de este tratamiento médico integrado dentro de un programa más amplio de cuidado facial global: nuestro nuevo programa unisex Eternal Glow Concept. ¡Disponible solo por tiempo limitado!
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Gracias por leerme y ¡cuídate mucho! (recuerda que nadie puede hacerlo tan bien como tú ).
Un abrazo,
DIRECTORA DE EVOLUTION CLINIC


